Sergio Javier Enrique y los desafíos de la Orientación Vocacional


Sergio Javier Enrique y los desafíos de la Orientación Vocacional

El especialista de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) brindó una actualización y capacitación al equipo del Programa de Orientación Vocacional-Ocupacional de la UNSL, a estudiantes, docentes y graduados de carreras afines.

La conferencia denominada Encrucijadas de una verdadera vida. Los Jóvenes y los Proyectos se realizó el viernes 29 de marzo por la tarde en el Microcine. El evento se desarrolló en el marco del Proyecto Nexos 2, presentado por la Secretaría Académica de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) a la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Nación.

La Lic. Valeria Polo, coordinadora del Programa de Orientación Vocacional y organizadora del evento, expresó su felicidad por contar con la presencia del experto en la Universidad: «Es alguien muy importante para nosotros, es un referente y cambia la energía para comenzar nuevas cosas», sostuvo.

¿Qué herramientas debe tener un profesional en Orientación Vocacional?

Más que herramientas, los orientadores deben tener una apertura de cabeza. La orientación vocacional o el recorrido del trabajo del orientador es una problemática que viene hace más de 100 años.

Lo que tiene que tener un estudiante avanzado de algunas carreras del ámbito psi, profesionales habilitados para la problemática o profesionales del área educativa, trabajo social y de distintas corrientes afines, es que deben tener una apertura al mundo de los jóvenes, a la problemática de elegir, a la problemática del mundo del trabajo y sobretodo a las problemáticas de la educación.

¿Cómo ve el trabajo de Orientación Vocacional actualmente?

Hoy está mucho más difundido que en otros momentos, hay servicios en casi todas las universidades y orientadores en ellas. No en todas las instituciones educativas secundarias existe, generalmente es algo que se desarrolla en el último año y eso complica un poco el trabajo.

La mayoría tiende a dilatar la pregunta ¿qué voy a hacer en mi futuro?, sin embargo, la compañía en los procesos de «qué hacer en la vida» arrancan desde muy chicos. Hay experiencias en la escuela primaria, en las que a través de lo lúdico y de las actividades con los niños, se permite el acompañamiento al proceso hacia la secundaria, porque lo que les interesa en cuanto a lo que ven en ese momento, les puede ayudar a elegir una terminalidad o una modalidad. Después, en el colegio secundario, mientras más tempranamente se pueda abordar de manera transversal sería fundamental.

Siempre se deja para el último año, pero si la Orientación Vocacional pudiera moverse hacia los años más tempranos -donde los jóvenes tienen otras experiencias y recorridos- permitiría un mejor y mayor tiempo de acompañamiento.

¿Cómo se desarrolla el trabajo de un Orientador?

Es un trabajo en conjunto, implica trabajar con diferentes docentes, de distintas disciplinas. El poder trabajar transversalmente y en equipo es fundamental. No concibo que el trabajo del orientador sea en solitario, si bien la intervención si lo es, siempre hay un acercamiento con los colegas y docentes en el asesoramiento y enriquecimiento de la práctica, del recorrido y del joven en sí mismo.

¿Cuáles son las principales inquietudes de los jóvenes?

La realidad económica y laboral de lo que se estudiará es una constante que aparece en algunos grupos y jóvenes pero no necesariamente es la condición que determine la decisión. En realidad hay que relativizar esto, porque no hay garantías de que determinada profesión tenga un determinado futuro. Si bien el cambio local, regional y mundial del trabajo está impactando fuertemente en algunas profesiones, van a surgir otras y en ese momento hay que ir trabajando para estimular sobre ellas y que no necesariamente las profesiones que están en el «top del ranking» sean las que se lleven a la mayoría de los jóvenes. Es necesario que puedan pensar en otras alternativas y que no aten las cuestiones de vocaciones a la carrera. Hoy es posible pensar otros proyectos, de ahí la necesidad de pensar en la orientación.

Cuando un joven se acerca a un orientador es porque está intentando encontrar una respuesta ya, lo que hacemos los orientadores es dilatar la posibilidad de esa respuesta y empezar a preguntar ¿Por qué?.

El acompañar durante ese proceso puede variar de un encuentro a varios, depende de la problemática que traiga y tratar de construir con ese joven, acerca de las inquietudes que tiene y habilitar las apuestas a qué es lo singular en él que quiere desarrollar.

¿Cuáles son los principales obstáculos con los que se encuentran los jóvenes?

Muchas veces vienen con la idea u opinión de otra persona que les dice que por su forma de ser deberían estudiar determinada carrera, muchas veces eso ayuda o condiciona. Nosotros trabajamos esos obstáculos, trabajamos sobre la opinión de los demás, sobre lo que piensan en cuanto a lo que quieren estudiar.

También relativizamos la idea de que el fracaso es destino, de que si elijo ahora lo que va a ser correcto me condiciono para toda la vida. Si, es cierto que cada decisión tiene cierto costo, no vamos a negar que a nadie le es grato que en medio del camino uno se de cuenta de que tenía una idea errada de lo que la carrera era, pero que esto no es destino, tenemos la posibilidad de cambiar.

Es muy difícil elegir si no se tiene una experiencia previa de elecciones, por eso cuando más temprano se pueda abordar, mucha más experiencia van a tener al momento de elegir.

¿Qué temas abordó en su disertación Encrucijadas de una verdadera vida. Los Jóvenes y los Proyectos?

En las Jornadas, mi idea fue la de transmitir ideas de índole filosófico, sociológico, psicológico en cuanto al sentido de la vida, qué es una buena vida, cómo la construimos y cómo incluimos nuestros proyectos en la vida. Trabajando en una idea positiva del futuro y no desde una mirada pesimista que por lo general se tiene del futuro en estos últimos tiempos.

Hoy por hoy se piensa la orientación no sólo con los jóvenes, sino con la sociedad entera y en distintos momentos de transición. Por lo general se piensa en los trayectos en momentos de transición: secundario/terciario, búsqueda de trabajo, cambios de trabajo, del desempleo al trabajo, en las etapas finales de la vida, pensar el después por ejemplo en los jubilados, es una opción para pensarse «después de», es orientación en la vida.

Sobre el programa de Orientación Vocacional UNSL

El programa de Orientación Vocacional y Ocupacional (OVO) es uno de los servicios que ofrece la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) de manera gratuita, permanente y abierta a la comunidad.

Desde el mes de febrero comenzaron las inscripciones a los trayectos de orientación, con los alumnos del último año de escuelas públicas y privadas.

Los interesados pueden acercarse e inscribirse en mesa informativa ubicada en planta baja del edificio de Rectorado de lunes a viernes de 9:00 a 12:00 y de 15:00 a 17:00 horas.

Contacto: ovounsl@gmail.com

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