Experto dialoga sobre la despatologización Trans


Experto dialoga sobre la despatologización Trans

El profesor de la Universidad Federal de Mina Gerais (Brasil), Marco Aurelio Máximo Prado, habló sobre la problemática del género en su país e hizo hincapié en la salud pública.

El doctor en Psicología Social por la Pontifica Universidad Católica de Sao Paulo fue uno de los conferencistas que se presentó en el segundo Congreso Nacional de Psicología.

Dialogó en referencia a la temática que expuso, más precisamente sobre la situación que vive la comunidad transexual en cuanto a salud pública y derechos.

¿Por qué eligió como tema de conferencia en el Congreso «La despatologización de las transexualidades»?

Lo elegí porque es un tema muy importante para pensar la psicología, que además fui trabajando con el servicio de salud y también porque investigué mucho sobre la cuestión de la transexualidad, el género y la sexualidad desde siempre.

La psicología tiene una visión muy patologizadora de la transexualidad y de la travestilidad, así que era una oportunidad muy importante de hacer un cambio despatologizador desde la perspectiva psicológica para comprender la transexualidad como una posibilidad humana, como otra cualquiera que tiene derechos, que tiene cuidados importantes en salud y que la psicología no necesita tomarlo como una patologización, por el contrario, tiene que hacer una autocrítica importante y empezar a hacer otras cosas como escuchar de manera diferente y legitima a las expresiones de género que sean.

Entonces en mi conferencia retomé un poquito la historia de la transexualidad para comprender específicamente el proceso de patologización y sobretodo de psicopatologización de la transexualidad y pensar un poco el cambio que nosotros tenemos que hacer para una psicología más igualitaria.

En el año 2018 la Organización Mundial de la Salud quitó a la transexualidad de la lista de trastornos mentales. ¿Cómo es actualmente el trato en los hospitales para con la comunidad Trans? 

Esa decisión de la Organización Mundial de la Salud me parece muy importante porque se quita la transexualidad del capítulo de trastornos, pero se mantiene la idea de una incongruencia de género para la transexualidad.

Otra cosa importante es la separación de la noción de incongruencia de género para la infancia, para la juventud y para la adultez. Los efectos son muchísimos porque la psicología históricamente hacía de médico, de psicólogo, hacía colaboraciones desde una mirada patologizadora, de manera que ahora todo debe cambiar.

¿Cómo se vive este tema en Brasil?

Los servicios de salud en Brasil están al acceso de las personas trans, pero el servicio en general está vaciado en la noción diagnóstica, por eso es obligatoria la presencia del psicólogo, psiquiatra, cirujano y otros profesionales. Por lo tanto, ahora lo que más me interesa saber es qué va a hacer la psicología después de la decisión de la OMS.

Tenemos que hacer una desarticulación importante para escuchar las experiencias de las personas trans de otra manera. El movimiento trans tiene mucho conocimiento que nosotros no miramos porque nos quedamos muy cerrados en la idea científica de la psicología y me parece que necesitamos ahora una colaboración más equitativa para comprender que las personas trans tienen mucho conocimiento sobre su cuerpo, sus transformaciones, género, sexualidad, práctica sexual, que son muy importantes y del cual tenemos que aprender.

Yo estoy reivindicando la posición de la psicología en este cambio como un aprendizaje a partir de la noción equitativa de la generación de conocimiento a partir de otras posiciones que no necesariamente salen de la ciencia.

Estadísticamente las personas trans son el grupo más afectado de VIH en el mundo. ¿Qué reflexión tiene sobre esto en referencia a sus investigaciones?     

En ese caso pasa lo mismo, las mujeres trans principalmente tienen una prevalencia de VIH y eso tiene muchas razones que en parte tienen una relación con la prostitución, con la vulnerabilidad, algo que pasa mucho en Brasil también y además no cuentan con asistencia, ni acceso a la salud.

Estamos ahora justamente en el momento de reconocer el trabajo sexual como trabajo, de manera que tenga derechos, asistencia médica, protección social y política pública como cualquier otro.

En Brasil estamos pasando por una situación política muy distinta, con una ofensiva muy conservadora en la cuestión de género que tiene congeladas políticas públicas muy importantes para la población trans. Igualmente seguimos buscando trabajar con una posición de la psicología que sea nueva y que mire la expresión de género y la historia vulnerable de las personas trans, que necesitan de protección y que necesitan sobre todo de una visión no patologizadora, que les ha prohibido acceder a la salud pública por no ser bienvenidas.

Yo trabajo en un servicio ambulatorio de transexualidad que está haciendo todo un cambio importante en Brasil, que está mirando la historia particular de las personas trans y la construcción del cuidado de la salud. Por lo tanto una visión de corresponsabilidad del cuidado, que no solamente venga del profesional, sino que también del paciente.

¿Por qué en Brasil aún no se ha aplicado la Ley de Identidad de Género?

En Brasil todavía no está aplicada la Ley, pero que se haya aplicado en Argentina es para nosotros un avance muy importante. Acá tanto las tratativas de ley como los servicios para las personas LGTB son muy precarios.

Nosotros no tenemos una ley porque el Gobierno nacional es muy conservador y no han tratado de implementar ninguna ley en cuanto a la identidad de género. Lo que tenemos ahora son decisiones de la Suprema Corte de Justicia sobre el reconocimiento de nombre, que ha sido una decisión importante porque con el reconocimiento de nombre las personas trans no necesitan más de la parte psiquiátrica como era antes, por lo tanto hay un inicio de la visión despatologizadora por parte de la Justicia, sin embargo no tenemos una ley, tenemos servicios por la salud pública pero que no tienen la seguridad jurídica que ustedes gozan acá en Argentina por tener una ley.